Abre en Madrid, en la calle Almirante, la Officina Profumo Farmacèutica di Santa Maria Novella

El pasado 10 de octubre se inauguró en el número 26 de la calle Almirante de Madrid el nuevo flagship de la Officina Profumo Farmacèutica di Santa Maria Novella, creada en Florencia en el año 1221 por los frailes Dominicos que cultivaban en sus huertas hierbas que servían para la preparación de medicamentos, bálsamos y pomadas.

Como es lógico y natural, la fama de estos ungüentos no tardó en propagarse debido a su probada eficacia por lo que en 1612, Fray Angiolo Marchisi creyó oportuno abrir una botica al público convirtiéndose también en Fonderia di sua Altezza Reale, el Gran Duque de Florencia.

Gracias a la genialidad de muchas fórmulas elaboradas por los frailes boticarios, la fama de aquella farmacia rebasó las fronteras llegando incluso a Rusia, a la India y a la lejana China.

En el siglo XIX, con la desamortización y tras la confiscación de los bienes de la Iglesia por obra del gobierno italiano la empresa pasó a ser, en 1866, propiedad del Estado, que la cedió a Cesare Augusto Stefani, sobrino del último fraile director del Laboratorio.

Stefanì adquirió la denominación, la actividad y los bienes de la empresa, y desde entonces, cuatro generaciones de la misma familia continúan con la dirección y propiedad del Laboratorio Farmacéutico.

Hoy, bajo la dirección de Eugenio Alphandery, la tradición se perpetúa con el mismo éxito.  La producción es limitada y controlada con meticuloso esmero;  se utilizan materias primas de la más alta calidad, con los mismos procedimientos artesanos que son los mismos que usaron los Padres fundadores.

Cada uno de los productos del Laboratorio podría narrar su propia historia, como por ejemplo el “Acqua Della Regina” esencia estudiada y realizada expresamente para Caterina dei Medici, que tras haber sido coronada reina de Francia, hizo conocer y apreciar también en dicho paìs su precioso perfume.

Giovanni Paolo Fèminis, que se trasladó a Colonia en 1725, comenzó su fabricación cambiándole el nombre en “Acqua di Colonia” como homenaje a la ciudad que le había dado hospitalidad.

Otras antiguas recetas dignas de ser mencionadas son el Liquore Mediceo, el Alkermes, el Elixir di China, el Vinagre de los Siete Ladrones, para los desmayos y el “Acqua di Santa Maria Novella”, conocida como Agua contra el Histerismo, producida con la famosa hierba de Santa Maria, rica de propiedades calmantes.

La gran gama de perfumes varían de concentración pasando desde “Acqua di Colonia” a “Estrato Triplo” a “Essenza Absloluta”.  Se puede “volar de flor en flor” desde las dulcemente perfumadas, como el iris, la rosa, la gardenia, a las frescas y agrias como la Aspra, el Vetiver o la estupenda Acqua di Sicilia.

Las mismas esencias se usan en la producción de jabones, elaborados con maquinarias del siglo XIX y que se imprimen y envuelven a mano.  No podemos olvidar la serie de cremas para el cuidado y la higiene del cutis ò del cuerpo, como la “Pasta de Mandaorle”, óptima para la hidratación de las manos;  al “Polvere per bianchire le carni”, para la limpieza de la cara;  a la “Latte detergente” y al Tónico, así como a la línea de champús y bálsamos reestructurantes para el cuidado del cabello.

También los bebés pueden encontrar una vasta gama de productos creados expresamente para ellos, que se diferencian por su perfume. Delicadamente dulce la línea rosa para niñas, ligeramente masculina la fragancia azul, para niños.  En fin, el famoso Pot-Pourri, hecho con hierbas y flores de las colinas Florentinas, conocido en todo el mundo como auténtico emblema de la empresa.

Todos los productos son a base de hierbas y lípidos de origen natural, y se realizan con materias primas de la más alta calidad, no ensayadas en animales.  Actualmente la “Officina” ha vuelto a desarrollar también su actividad de herboristería.  Las hierbas oficinales usadas se cultivan con métodos convencionales y ofrecen a la clientela una gama completa de productos extraordinarios.

A orillas del río Arno y a la salida de Chianti, a un cuarto de hora de Florencia, inmersa en nueve hectáreas de jardines y parques, en las que cualquier sendero conduce hasta el Arno y a unas increíbles vistas panorámicas, se encuentra Villa La Massa que, en tiempos, fue la casona familiar de una de las grandes familias de la aristocracia florentina, y una joya de la arquitectura de rara elegancia. Un lugar de bucólica paz y tranquilidad que es quien surte de hierbas y flores (gran parte de este jardín está sembrado con lirios del valle) a los laboratorios de Santa Maria Novella.

Hoy, aunque la producción sigue realizándose en la Casa Madre de Florencia, se han ido añadiendo otros puntos de venta como Roma, Forte die Marmi, Lucca, Venecia, Bolognia.  También fuera de Italia la actividad de la Botica, sigue conjugando pasado y presente. Ahora, en Madrid, también podremos disfrutar de la bondad de estos productos de origen natural.

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