Cartier Carat, Moléculas de alegría cargadas de energía cristalina para sonreírle a la vida

Allá por los años 30, Louis Cartier conoció a una mujer llamada Jeanne Toussaint. Además de convertirla en su amante, el joyero la puso al frente del departamento de Haute Joaillerie de Cartier. Un cargo que detentó durante más de veinte años (1933-1970). El caso es que la tal Toussaint debía tener todo un carácter. Tanto que se la conocía en el mundillo con el apodo de La Panthère (la pantera).

A Mathilde Laurent, maestra perfumista de la firma, la figura de Jeanne Toussaint siempre le ha llamado mucho la atención. Tanto es así, que en febrero del 2015 creó para Cartier un perfume al que bautizó con el nombre de “La Panthère”.

El perfume venía custodiado por un frasco-joya que se había tallado y esculpido en ángulos rectos reproduciendo la totémica figura de este felino. Viendo el resultado final, parecía un extraño diamante rosa que refulgía con mil destellos cuando le daba el sol.

En los anales de la historia de Cartier ha quedado reflejada una curiosa anécdota. Al parecer, Marthe Lucie Lahovary, hija del embajador rumano en París y casada con el príncipe George Valentin Bibescu – una mujer que se convirtió en el núcleo de la Belle Epoque de París -, una vez preguntó a Jeanne Toussaint quién era ella para atreverse a perfumar los diamantes.

Cuando Mathilde Laurent se unió a Cartier, esta frase se convirtió para ella en una auténtica obsesión. Desde su creación, Cartier ha dado vida a los diamantes dejando que la luz entre, baile y nos conmueva. Mathilde se empeñó en crear un perfume que brillase con las misma vivacidad que un diamante.

Para lograrlo, aplicó a la fórmula en la que estaba trabajando el fenómeno óptico característicos de los diamantes: la difracción de los colores. Para lograrlo, eligió 7 hermosas flores frescas que al juntarse formaban un flor nueva, abstracta pero viva como la luz de un diamante.

Al invertir el orden fractal de las cosas, desde el color hasta el brillo, se produce una lectura muy original y contraria a la habitual. Un arco iris en flor cuyo espectro olfativo se difracta hasta el infinito provocando una miriada de facetas florales.

«Carat», pues así es como han bautizado a esta nueva composición olfativa, es una flor llena de vida, una explosión de placer y de frescor. Moléculas de alegría cargadas de energía cristalina para hacer latir los corazones y sonreírle a la vida.

Los conceptos utilizados por Mathilde Laurent para expresar su inspirada y singular visión de la fragancia «Carat» se basan en el siguiente manifiesto:

El perfume no es una gratificación instantánea. Es un shock.
El perfume no es una rutina. Es una joya invisible.
El perfume no se desinfecta. Despierta nuestros instintos.
El perfume no es un género. Es la libertad del yo.
El perfume no es armonía. Es un desequilibrio.

Unas afirmaciones que dan al traste con muchos mitos y clichés que proliferan en torno al mundo de las fragancias.

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2 Comentarios
  • Gg
    julio 23, 2018

    Estupendo post! Me ha encantado.
    Felicidades Almudena.
    (La Pantera me ha recordado a Wlallis Simpson…)

    • admin
      julio 23, 2018

      De hecho, aquel brazalete en forma de pantera que Eduardo de Inglaterra regaló a Wallis Simpson engastado con diamantes y ónix fue la tercera de una serie de joyas Big Cat fabricadas por Cartier para la duquesa. Con sus orejas incrustadas de diamantes hacia atrás y sus amenazantes ojos verdes esmeralda mirándote fijamente, mostrando sus afilados dientes de platino, esta pantera parecía estar acechando a cualquiera que se acercase. Se vendió en una subasta en el 2010 por 4,5 millones de liras.

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