Con el telón de fondo de unas espectaculares cataratas asistimos al desfile más comercial de Chanel para la SS18

Bajo las bóvedas acristaladas del Grand Palais de París, decoradas – gracias a la dirección artística de Pascal Brault- como si se tratase de las Gargantas del Verdón (en el sudeste de Francia), un paisaje rocoso por el que caían grandes cascadas de agua, tuvo lugar ayer el desfile de Chanel prêt-à-porter para la primavera-verano 2018.

Un desfile que ha contado con la participación de la modelo Grace Elizabeth quien, como ya os comenté en su día, ha sido la seleccionada por el mismísimo Karl Lagerfeld para que protagonice la campaña publicitaria de esta colección.

Sin embargo, el honor de abrir este desfile -cuyo casting ha estado a cargo de Aurelie Ducos– ha recaído en una jovencísima Kaia Gerber quien, para no mojarse con las salpicaduras del agua, se protegía debajo de un sombrero de ala ancha tipo canotier y lucía unas cuissardes fabricadas en PVC, una especie de vinilo transparente.

Al jugar con la transparencia y el brillo de los materiales, los accesorios de esta temporada reflejan las influencias acuáticas de la próxima temporada estival con brillos y reflejos plateados que recordaban los del sol o la luna sobre el agua.

Vimos luego vestidos que eran un reminiscencia de los locos años 20 y del Charlestón, túnicas confeccionadas con flecos de reflejos iridiscentes, kaleidoscopio de colores haciendo juego con sautoirs de perlas nacaradas y con el tweed opalescente de los tailleurs que hacen que los hilos de seda oscilen al caminar.

Hay un viejo refrán español que reza «El que tarde trilla, la lluvia pilla». Pues, que queréis que os diga, viendo las propuestas que han desfilado por esta pasarela, la primero que he pensado es que se trata de la colección más comercial de Chanel que he visto nunca.

Se nota que el Káiser está mayor y cansado; y que ha delegado en sus discípulos, quienes han hecho lo que mejor sabían hacer sin meterse en berenjenales.

El recurso de la utilización del PVC, además de ser tendencia – lo hemos visto ya en otros desfiles durante esta Paris Fashion Week -, ha servido para dar el twist diferenciador a una colección absolutamente plana.

La paleta de colores en la que se ha basado esta colección es un abanico de colores que recorre toda la gama de grises y greige hasta llegar al azul, probablemente como guiño a la precipitación acuosa en forma de gotas de agua del telón de fondo.

Los pendientes son también gotas de agua combinados con sautoirs en azules y verdes o collares de perlas cristalinas. Los bolsos se llevan a pares, y se han convertido en impermeables. El bolso Gabrielle ha sido fabricado en PVC agujereado o en goma; mientras que el Boy se propone ahora en PVC irisado. Los cabas matelassés en PVC transparente protegen pochettes de cuero, y las capelinas de lluvia sirven de trench al resto de los bolsos.

Un vinilo impreso con el logo y la silueta de las famosas camelias de Mlle. Chanel cubren las bolsas deportivas, mientras que un nylón degradado adorna los cabas XXL. Pequeñas mochilas alternan el PVC con el cuero acharolado. El 11.12 adronado con paillettes irisadas en colores pastel se da la mano con las minaudières de plexiglas cristal bordadas con strass.

Creo sinceramente que ha llegado el momento de que Karl Lagerfeld pase el testigo; más que nada para poder despedirse de la profesión con la cabeza bien alta.

Sitio oficial Chanel

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1 Comentario
  • GG
    octubre 5, 2017

    Que «frescura» de colección!!!
    Felicidades a Pascal Brault…

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