Daniel Roseberry presenta sus nuevas propuestas para Maison Schiaparelli alejándose del cinismo y del esnobismo que son quienes matan a la creatividad

Ayer, 1 de julio 2019, la Maison Schiaparelli presentó en el Pavillon Cambon de París la colección Haute Couture para el otoño-invierno 2019-2020 diseñada por Daniel Roseberry en calidad de Director Artístico de todas las colecciones, proyectos y de la imagen de la Casa fundada por Elsa Schiaparelli en 1927.

Roseberry nació en Texas hace ahora 33 años, y pasó más de 10 años al frente de las colecciones masculinas y femeninas de Thom Browne. Su visión creativa, audaz y vanguardista casa a la perfección con la de Elsa Schiaparelli, cuyo patrimonio creativo poco convencional impregnó la historia de la moda.

Para el tejano supone un gran honor continuar donde lo dejó la Sra. Schiaparelli hace 85 años. Schiaparelli fue una maestra de lo moderno; su obra reflejaba el caos y la esperanza de la turbulenta época en la que vivió. Hoy en día, nos encontramos haciendo preguntas igualmente grandes, que forman nuestra propia identidad: ¿Cómo es el arte? ¿Qué es la identidad? ¿Cómo nos vestimos para el fin del mundo? Uno de los mayores legados de la Schiap fue darse cuenta de que en tiempos revueltos, las personas necesitábamos de una gran dosis de fantasía.

Las propuestas que se vieron ayer se deben a lo experimentado el pasado noviembre, después de acabar de abandonar su trabajo donde había pasado los últimos 10 años de su carrera. En sus paseos por Manhattan en Nueva York, mientras caminaba podía ver el adinerado NY del siglo XXI desvanecerse para ser remplazado por Chinatown y Little Italy con sus puestos de frutas y cafés. Para el diseñador supuso adentrarse en su futuro a través del pasado.

En un pequeño apartamento alquilado, mientras escuchaba retumbar el tren al lado de su ventana, procuró diseñar aferrándose a la exuberancia y a la ingenuidad, alejándose del cinismo y del esnobismo que son quienes matan a la creatividad, pues, en esta vida, solo se puede avanzar si somos capaces de dejar ir todo lo que creíamos saber. Las conclusiones que extrajo de este período de su vida es que una vida de perpetua transformación no es la más segura, ni la más fácil, pero sí la más estimulante. A las pruebas no remitimos, ¿no os parece?

Durante el desfile presentado ayer, Roseberry se sentó en medio de la pasarela, detrás de una mesa de dibujo, se puso unos cascos para abstraerse, y estuvo diseñando mientras desfilaban las modelos. Imagino que la emoción del momento debió suponer para él un importante chute de adrenalina que, seguramente le llevaría a diseñar cosas sorprendentes.

¡Lo que hubiese dado por poder espiarle mirando por encima de su hombro!

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