El collar de huevos Fabergé en miniatura de Tatiana Fabergé inspira una nueva colección de charms y de colgantes absolutamente irresistibles

Ofrecer huevos en Pascua es una tradición que se remonta al siglo IV, una costumbre que aún perdura -especialmente en el norte de Europa-, dónde los padrinos regalan a sus ahijados huevos de chocolate como símbolo de la llegada de la primavera, de un despertar a la vida, de fecundidad y renovación.

La Pascua es también la fiesta más importante del calendario de la iglesia ortodoxa rusa. No es de extrañar pues, que el zar Alejandro III encargase, allá por el año 1885, al joyero Carl Fabergé una reinterpretación en forma de joya de los coloridos huevos de Pascua, como regalo para la emperatriz María Fiodorevna.

Entre 1885 y 1917, cuando fue expulsado por la revolución bolchevique, Carl Fabergé diseñó y fabricó unos cincuenta huevos-joya para los zares Alejandro III y Nicolás II, quienes, según la tradición rusa, los ofrecieron a sus familiares. Estas pequeñas esculturas, que esconden preciosas sorpresas, son conservadas por algunos coleccionistas y museos, como el nuevo Museo Fabergé de Baden-Baden, que posee el huevo Rothschild adquirido en 2007 por 12,5 millones de euros.

Con la caída de los zares en Rusia, desaparecieron de la circulación tres huevos Fabergé originales. En marzo del 2014, un comprador anónimo americano del Midwest reconoció uno de estos huevos, que datan de la época imperial, en el tenderete de un chatarrero.

El huevo recuperado escondía en su interior un reloj Vacheron Constantin, y fue realizado por Carl Fabergé para el zar Alejandro con ocasión de la Pascua del año 1887. Como tenía un diamante encastrado en el centro, sin saber si era o no el original, el americano no dudó en pagar por él catorce mil dólares, pensando en que no resultaría difícil de revender.

La Maison Fabergé, famosa en el mundo entero por los huevos de Pascua que Peter Carl Fabergé realizó para los Romanov, cerró sus puertas en 1917 con motivo de la revolución rusa.

En el 2007, la empresa Pallinghurst Resources – especializada en fondos de inversión -, recupero sus derechos de marca desmembrados en licencias (por ejemplo, Unilever bautizó con ella una de sus marcas de desodorantes), comenzando a restaurar la imagen de esta firma de joyas de lujo para conectar mejor con su esencia joyera bajo la supervisión del joyero parisino Frédéric Zaavy, y la de Tatiana Fabergé, bisnieta del fundador.

En septiembre de 2009, se presenta en sociedad «Les Fabuleuses», la primera colección de la nueva era, inspirada en temas que son muy apreciados en los hogares rusos, y muchas veces mencionados en los cuentos como los pájaros de fuego, las románticas flores, o el extraordinario homenaje a los pintores fauvistas declinado en una colección de anillos de formas orgánicas engastados en pavés.

Para celebrar que el huevo es un símbolo universal de vida, la marca Fabergé ha diseñado una colección, única en su género, a la que ha bautizado con el nombre de High Jewellery Eggs Pendants.

Estas sesenta piezas, las más famosas de la maison, realizadas en piedras preciosas, cristal de roca, obsidiana, jade, ópalo rosado, cuarzo y turquesas, evocan los ricos recursos minerales de los Urales con sus fábulas y leyendas, y están inpirados en un collar con huevos Fabergé en miniatura que Tatiana Fabergé había recibido de regalo durante su infancia, y que solía lucir solo durante el tiempo que va de la Pascua hasta Pentecostés. Desgraciadamente, en algún momento de su vida, este collar le fue sustraído o robado.

Ilustrando esta colección, existen también unos exquisitos grabados – retocados digitalmente, para incluir la imagen de las mencionadas joyas -, que reproducen los tradicionales proverbios rusos relacionados con unos huevos que, como Pinocchio, parecen cobrar vida por obra y gracia de la habilidad y el savoir-faire de unos maestros artesanos joyeros.

Cada huevo colgante se convierte así en un objeto de deseo que, en muchos casos, exige un largo proceso de fabricación que traspasa las fronteras tanto del diseño como de la manipulación, llevando a la artesanía contemporánea a un nuevo nivel de sofisticación.

Existen también unos huevos Fabergé en forma de charms para que nos los podamos colgar de una pulsera. Estos charms reproducen los huevos de las colecciones más conocidas de la marca como Treillage, Spirale, Cadeau y Émotion, y pueden ir engastados con diamantes, piedras preciosas o simplemente en oro grabado con un mensajito o con las iniciales, para un regalo sur mesure. En mi opinión, una idea-regalo espléndida ya que, de este modo, se puede acceder a estas joyas de manera más fácil, al tiempo que favorece el coleccionismo.

Los famosos huevos colgantes pertencientes a la Tsars Collection de Tatiana Fabergé ahora también están disponibles en las mejores joyerías españolas gracias a la distribución de Ibernegocios.

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2 Comentarios
  • Teresa
    noviembre 11, 2019

    Pero… irresistibles!!

  • Gg
    noviembre 15, 2019

    Que buen regalo de navidad!
    Me encanto el museo en S. Petersburgo…

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