El desfile Crucero 2020 de Nicolas Ghesquière para Louis Vuitton en el centro de vuelo de la TWA en Nueva York

La identidad de Louis Vuitton está definida por los viajes. Para su desfile Louis Vuitton Crucero 2020, Nicolas Ghesquière ha transformado el emblemático centro de vuelos TWA del aeropuerto JFK de Nueva York en un oasis tropical.

El fascinante Centro de Vuelos de TWA, el tesoro arquitectónico del Aeropuerto John F. Kennedy, que se ha mantenido alejado de los visitantes durante casi 20 años. Inaugurado en 1962, el edificio fue diseñado por el arquitecto Eero Saarinen en el típico estilo Jet Age, una tendencia arquitectónica futurista inspirada en la conquista del espacio. Decorada con vegetación, la terminal parece una selva, probablemente para recordarnos que es la puerta de entrada a una de las mayores junglas urbanas del mundo: Nueva York.

El Director Artístico de las Colecciones Femeninas de la Casa ha hecho una declaraciones explicando la razón que le llevó a elegir la terminal diseñada por Eero Saarinen como telón de fondo para su próxima Colección de Cruceros: «Tuve la oportunidad de aterrizar en el Centro de Vuelo de TWA a finales de la década de 1990. Tengo un recuerdo inolvidable de ello. Este lugar, olvidado durante veinte años, está volviendo a la vida. Es como un santuario que renace y volver a verlo encantado con una lectura diferente ya que se convertirá en un hotel es un gran placer. Es el descubrimiento de un nuevo lugar que forma parte de la herencia americana».

Una cita que no quisieron perderse celebrities de la talla de #AliciaVikander, #JenniferConnelly, #MichelleWilliams, #EmmaStone, #LeaSeadoux y #CateBlanchett quienes acudieron al evento vestidos de Louis Vuitton de la cabeza a los pies.

Nicolas Ghesquière, director artístico de las colecciones femeninas de Louis Vuitton, imaginó esta colección de cruceros como un diálogo entre Nueva York y París. Tiene su origen en las primeras travesías atlánticas que llevaron a Louis Vuitton desde la «Ciudad de la Luz» hasta la «Gran Manzana». Un desfile de moda imaginado como una sucesión de viajes de ida y vuelta entre la moda underground neoyorquina y la elegancia al estilo francés, entre el uniforme de Wall Street y el espíritu de la alta costura parisina. Las míticas siluetas de los edificios destacan sobre las chaquetas, mientras que los bordados y los brocados recuerdan el saber hacer de la Casa.

Con la misma excitación que el extranjero recién llegado a Nueva York suelta sus maletas, con la misma emoción con la que los visionarios imaginan la moda del futuro, los nuevos prototipos de los emblemáticos bolsos de la marca no han pasado desapercibidos.

Incorporando una nueva tecnología de pantalla flexible, estos nuevos accesorios cuestionan el potencial de los bolsos conectados. Un adelanto de Louis Vuitton, que demuestra una vez más su capacidad para combinar know-how e innovación.

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