Entrevista a Amado Rodríguez, gerente del Área de Belleza del Club Alma Sensai de Madrid

Esta mañana he estado visitando el Club Alma de Madrid. Allí he conocido a Amado Rodríguez Quilez, gerente del Área de Belleza. Amado aterrizó en el Club Alma el 16 de mayo del año pasado, pero cuenta con una importante trayectoria de 31 años en la profesión. Amado es de Oviedo, pero se trasladó en el año 1999 a Barcelona donde tuvo la suerte de trabajar codo con codo con Marcel Montlleó.

Durante muchos años recorrió con él medio mundo. Amado reconoce haber aprendido muchísimo de este gran estilista, pero también Marcel de él. A día de hoy, siguen teniendo una relación muy buena, casi de padre e hijo. Se siguen viendo y llamando para pedirse consejo mutuamente. Montlleó ahora mismo tiene 68 años y, por lo visto, es una maravilla verle trabajar. Sigue al pie del cañón en su salón de Barcelona (Paseo de Gracia 55).

El salto a Madrid es uno de esos saltos mortales propios de la trayectoria de Amado Rodríguez. Fue también una decisión consensuada con su marido, quien ya había estado viviendo aquí 10 años.

“Él es extremeño y yo de Oviedo, por eso nos pareció una buena idea instalarnos a medio camino en la capital de España para poder visitar con mayor frecuencia a nuestras familias. Curiosamente, ahora es cuando menos vamos a verlas, pues el trabajo no nos lo permite”.

“Llegué a Madrid con una mano delante y otra detrás, pero gracias a mi trabajo con el mundo de la moda tenía un montón de amigos. Uno de ellos, y padrino de mi boda, es el diseñador Juanjo Oliva. Somos como hermanos pues nacimos el mismo día, del mismo año. El fue mi mejor introductor de embajadores”.

“En realidad, somos como Pili y Mili. Mantenemos una relación muy estrecha, le ayudo con todo el tema del estilismo y la puesta en escena de sus desfiles durante la Mercedes Fashion Week”.

“Al llegar a Madrid comencé a trabajar en uno de los salones más prestigiosos de la capital. El Teatro Hair & Care que está en el número 3 de la calle Orellana, donde trabajé codo con codo con Óscar Flores que es un auténtico crack”.

“Juanjo fue quien me presentó a Óscar y a Jesús Jareño. Tres años después de mi llegada a Madrid, justo cuando había decidido empezar a volar por mi mismo, Jesús – que es miembro del Club Alma Sensai -, habló de mi a Enrique Cantero (gerente del mismo), quien me entrevistó un lunes a media mañana. A las 17,00 h de ese mismo día, me llamó por teléfono para decirme que si la quería, la peluquería del Alma era mía”.

“Y aquí estoy, ¡más a gusto que en brazos!” (Risas).

“Para los tratamientos capilares – porque a mi me gusta cuidar no solo del cabello sino también mimar mucho a mis clientes -, trabajo con la marca Salvatore que es una marca 98% natural, que está formulada a base de taninos. También con Naturica, que es una marca siciliana 100% natural. Colaboro mucho con Sisley que es uno de los socios corporativo del club Alma, pero no tengo contrato de exclusividad con ninguna marca”.

“Siempre trabajo con cita previa, tanto si son socios como si no. Evidentemente, si una socia está por aquí y pasa por la pelu y tengo un hueco, la atiendo sin problemas”.

“En lo relacionado con la peluquería hago de todo, también maquillo. Me muevo en una horquilla de precios bastante populares – evidentemente no soy el más barato de la zona porque existen franquicias o cadenas de peluquería low-cost -, pero un ticket medio de lavado y secado son 25 euros, y una coloración y secado no llega a 80 euros”.

“Aunque las socias no tienen precio de familia numerosa, lo que sí que hago con ellas es ofrecerles un servicio gratuito de peluquería y maquillaje el día de su cumpleaños para que estén estupendas. Me parece un detalle a tener en cuenta teniendo en cuenta que ellas vienen durante todo el año a la pelu, y son fieles. Qué menos, ¿no te parece?”.

“Veo que te estás fijando mucho en la magnífica silla de barbero que tenemos en frente. Aunque trabajo con chicos, el tema de barbaría no está incluido en el menú. Fundamentalmente porque no me gusta. Ese sillón tan bonito lo utilizo como sillón de maquillaje. Es un sillón de los años 50 fabricado en Eibar completamente restaurado”.

En ese momento, veo entrar por la puerta a una de sus elegantes y discretas clientes, así que me despido de Amado Rodríguez agradeciéndole la amabilidad con la que me ha atendido.

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2 Comentarios
  • GG
    enero 11, 2018

    Tiene q ser encantador!!!

    • admin
      enero 12, 2018

      Lo es, lo es!!

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