Fascinada por la belleza salvaje del mar y el encanto del Hôtel Palais de Biarritz

Durante mi reciente visita al País Vasco pasamos por Biarritz. Nuestra guía aprovechó que el acceso al faro estaba abierto para llevarnos hasta él y que desde allí pudiésemos disfrutar de sus espectaculares vistas sobre los acantilados y sus playas.

Luego, nos llevó a tomar un café al Hôtel du Palais. Mientras conducía hasta él nos fue contando la historia de este espectacular hotel que encierra una preciosa historia. Este palacete llamado Villa Eugenia fue mandado construir en 1855 por la emperatriz Eugenia de Montijo casada con Napoleón III.

El escritor Victor Hugo descubrió la magia de este lugar allá por el año 1830 y quiso compartirla con su querida Juliette Drouet. Se dice que enamorados de la belleza salvaje del mar y del encanto del lugar expresaron el deseo de que Biarritz nunca se pusiese de moda.

Eugenia descubrió el lugar cuando tenía 9 años cuando acompañó a su madre, la condesa de Montijo a pasar sus vacaciones en la costa vasca. A Eugenia le encantaba pescar cangrejos y jugar en la playa con otros niños de su edad y bañarse con ellos en el Puerto Viejo.

En 1952, Eugenia es presentada a Napoleón III quien se enamora de ella y la hace su esposa al año siguiente. En 1854 Eugenia convenció a su marido para que pasaran sus vacaciones en Biarritz, y también se enamoró del lugar por lo que no tardó en comprar un terreno que daba al mar y mandó construir un palacete que fue edificado en tan solo diez meses. ¡Un auténtico record!

Este hotel de estilo Imperio se convirtió por méritos propios en el mejor escaparate de Biarritz, un pequeño puerto pesquero de tres mil habitantes al lado del Atlántico desde donde se pueden divisar tanto las aguas francesas como las españolas de este océano.

Durante dieciséis años, la pareja imperial solo faltó en dos ocasiones a su cita anual con Biarritz sentando un precedente al que se fueron uniendo la reina Isabel de España, el rey de Wurtenberg, Leopoldo II de Bélgica, los reyes de Portugal, el príncipe Albrecht de Baviera, el príncipe Walewski, los príncipes de Metternich, sin olvidar al ilustre Bismark quien mantuvo allí un sonado idilio con la princesa Orloff.

Motivo por el que se todavía hoy se conoce a Biarritz como “la playa de los reyes”. Lo cierto es que el encanto y la elegancia de este palacete, único es su género, después de la guerra de los 70 llamó la atención de la Banque Parisienne que lo compró en 1880 para transformarlo primero en casino, y trece años más tarde en el famoso Hôtel du Palais.

Durante la época de la Belle Epoque, la reina Victoria, Eduardo VII, el duque de Connaught, la princesa Katia Yourievsky (viuda morganática del zar Alejandro II), el rey de Hanovre, la reina María Amelia de Portugal, el archiduque Victor de Hasbourgo, el rey Oskar II de Suecia y la emperatriz Sissi de Austria acudían como moscas a la miel a la llamada “temporada rusa”.

Sin embargo, el 1 de febrero de 1903, el hotel sufrió un gran incendio. Se reconstruyó añadiendo un ala suplementaria. En 1906, el rey Alfonso XIII conoció aquí a la princesa Ena de Battenberg con quien se casó al año siguiente.

El desfile de cabezas coronadas hizo sitio a un mundo nuevo y más diversificado, el de las artes, las letras, la moda y las finanzas. Poco a poco los reyes y princesas fueron dejando paso a celebrities de la talla de Sarah Bernhardt, Stravinsky, Chaplin, Cocteau o Hemingway.

Después de la guerra civil española y de la Segunda Guerra Mundial los apartamentos y las habitaciones del hotel fueron completamente renovados, y se construyó una estupenda piscina que fue inaugruada por Bing Crosby, Gary Cooper, Frank Sinatra y Jane Mansfield además de algunos grandes de España que volvieron a convertir Biarritz como su lugar de veraneo preferido.

El gusto por el lujo, el confort, la calidad, la fascinación por la historia y por las tradiciones hacen del Hôtel du Palais uno de esos pocos palacetes europeos que han sabido mantener su alma. Así que si tenéis la ocasión de viajar por el País Vasco francés, merece la pena hacer un alto en el camino y disfrutar de esta joyita.

Sitio oficial Hôtel du Palais

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2 Comentarios
  • GG
    octubre 25, 2017

    Quien pudiera…

  • Cobre
    octubre 26, 2017

    Y te quedas corta, in situ es presionante

    .

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