Francesc Adam nos invita a festejar los 50 años de Montibello celebrando que tuvieran que luchar contra la crisis pero no contra el barco

Ayer, jueves 28 de septiembre, acudí a un almuerzo en el prestigioso hotel Westin Palace de Madrid para celebrar los primeros 50 años de Montibello. A la llegada me recibieron Esther Sualdea, directora de comunicación de la marca, y Rosa Girona, su responsable de prensa.

Aprovechando que me había adelantado un poquito, Esther me presentó al señor Francesc Adam, un químico catalán que hace ahora 50 años fundó junto a un socio – un comercial con el que había trabajado en una empresa que quebró -, una empresa en El Prat de Llobregat a la que llamó Montibel.lo para empoderar, prestigiar e ilusionar a los profesionales del mundo de la belleza.

Esther tuvo que marcharse para atender a todos los invitados al evento que iban llegando, así que tuve la oportunidad de charlar un rato a solas con Francesc quien me explicó que en su compañía, todo iba viento en popa hasta que la crisis del 2007 les pilló a todos desprevenidos.

«Montibello no se libró de de ella, la sufrió, pero fue un período en el que aprovechamos para crecer. Crecer no quiere necesariamente decir en facturación, qué también, me aclara. Como empresa crecimos mucho. Ya se sabe, ¡la dificultad estimula!

La crisis coincidió con un momento vital de la compañía muy importante. Y, a pesar de que se nos vino encima, estábamos inmersos en unos proyectos que conseguimos cumplir, saliendo reforzados«.

Felizmente, las crisis son siempre algo temporal. Francesc Adam compara la situación que le tocó vivir a su empresa con la de un barco. Con un buen barco que les permitió navegar en aguas revueltas y capear el temporal sin sufrir además porque se les hubiese roto el timón, tuviesen de ocuparse de achicar agua por culpa de una vía o porque hubiesen perdido el mástil o las velas.

En otras palabras, gracias a que los cimientos de la compañía eran muy sólidos – probablemente por la forma de ser de su fundador -, tuvieron que luchar contra la crisis pero no contra el barco.

Hace 11 años, contaron también con la incorporación de Enric Aliberch que aportó su know how a la compañía. Para Francesc Adam la mayor satisfación de todas es la íntima. En estos momentos, Montibello da trabajo a 260 personas. El fundador y gerente de Montibello me explica entre risas que en este teatro de la vida le ha tocado representar un papel, y que él ha procurado desempeñarlo lo mejor posible.

Aprovechando que tenía delante al fundador de la marca, me atreví a preguntarle de dónde venía el nombre de Montibel.lo.

«El nombre se me ocurrió a mi, y continúo estando bastante orgulloso de él. Me gustó porque tiene una buena fonética, es largo (4 sílabas), pero es fácil de pronunciar. Montibello es monte bello, algo que tanto los italianos como los franceses entienden a la primera sin necesidad de que se lo traduzcan. El puntito que iba en su origen entre las dos eles sirve en catalán para alargar el sonido de la ele.

Ya que estábamos en harina, no me pude reprimir, y le comenté que la primera vez que había oído el nombre de la marca en seguida lo asocie con el famoso “Monticelo” de la película de Gérard Depardieu. Francesc conocía la película, y entre risas me dijo que aquella prueba que le habían hecho a Depardieu le parecía muy gratuita porque si a su mujer le preguntasen la marca de productos que el gasta, probablemente no los recordaría.

En cualquier caso le dije, Montibello es un nombre muy bonito, sugerente que a mi, particularmente, me hace pensar en el monte Olimpo y en las vestales. (Risas). Adam me dice que lo realmente importante es que es un nombre que gusta mucho en el extranjero porque la asocian con una marca potente y con mucha simbología. «En Montibello cuidamos todo mucho, hasta el más mínimo de los detalles».

Eso es rigurosamente cierto. Y le explico que cuando recibimos sus envíos perfectamente empaquetados, dentro de sus bolsas y con un lazo, y luego dentro de otra caja para que lleguen intactos y sin haber sido golpeados, eso ya dice mucho de la marca.

Me despido de Francesc dándole la enhorabuena por los 50 primeros años de la marca. El señor Adam me presenta entonces a Enric Aliberch su famoso consejero delegado, su mano derecha y el director general de Cosbar Group – gracias a la incorporación de nuevas marcas, a las que ya tenía la empresa en peluquería y estética, de la talla de Kevin Murphy (para el segmento alto de peluquería).

Enric me explica que lleva ya 11 años en Montibello, y en el mundo de la peluquería más de 30 (Aliberch trabajó durante 25 años a otra compañía multinacional llamada L’Oréal); y que trabaja procurando aportar todos sus conocimientos y su capacidad de gestión a todo un equipo humano.

Este año Montibello celebra su 50 aniversario y eso se traduce en una celebración global que abarca a todas las áreas de la compañía: a los colaboradores, clientes, y a los medios tanto a nivel nacional como internacional. En estos momentos, me explica, la marca goza de una salud excepcional, con un montón de proyectos encima de la mesa, y con un objetivo claro de diversificación debido a que el mercado nacional tiene una talla que es la que hasta ahora Montibello había podido conseguir, pero esto les obliga a tener una visión internacional.

En estos momentos hay dos aspectos en los que la compañía está trabajando estratégicamente: uno es la internacionalización de la marca Montibello (el 25% de la cifra de negocio viene a nivel internacional), y otro es la incorporación de Kevin Murphy al segmento alto y selectivo de la peluquería – la marca está presente en 800 puntos de venta máximo, con lo cual le da un nivel de protección de circuito importante; y un nivel de notoriedad que justifica la ubicación donde la tienen presente.

A la pregunta de si no temían que fagocitase a Montibello, me contestó en seguida que no porque son segmentos diferentes. Cada segmento trabaja con valores diferentes, con precios y puntos de venta diferentes. «Como todo en la vida, los dos conviven en sinergia, pero cada uno con su propia velocidad».

El valor añadido de Montibello, termina diciendo, es que se trata de una marca exclusivamente profesional (solo peluquerías y centros de estética) lo que significa que solo piensan por y para el profesional. Toda su investigación, estructuras, unidad de negocio de fábrica está centrada en fabricar excelentes productos para que sus productos tenga un valor añadido en el mercado para el prescriptor que en este caso es el peluquero o esteticista.

Como ya estábamos todos, nos sentamos a la mesa y disfrutamos de un delicioso vídeo que era un repaso a las últimas 5 décadas no solo en España sino en el mundo entero, y de cómo una pequeña compañía llamada Montibello había ido creciendo ajustándose al aire de los tiempos hasta convertirse en este espléndida realidad que tantas satisfacciones proporciona tanto a sus artífices como al consumidor final. ¡Felicidades Francesc, a por los próximos 50!

Sitio oficial Montibello

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1 Comentario
  • GG
    septiembre 29, 2017

    Si, Felicidades!!!!
    A mí también me encanta el nombre…

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