Hermès presenta el Carré Retro Verso

Lanzado en 1936, el Carré de seda de Hermès se convirtió por méritos propios en intemporal, gracias a sus generosas proporciones (90 x 90 cm), su material lujoso y sensual (la sarga de seda) y sus diseños de colores brillantes inspirados en el mundo ecuestre – comentar que esta pieza emblemática requiere casi 450 kilómetros de hilo, el equivalente a 300 capullos de gusano de seda y 40 personas para su fabricación.

Según Pierre-Alexis Dumas, este cuadrado de seda sigue siendo «un patrimonio a enriquecer de manera evolutiva». La División de Seda y Textiles, a la que pertenecen los carrés, corbatas y bufandas, representa el 9% del total de las ventas del Grupo, lo que supone aproximadamente 537 millones de euros en 2018.

Y como este pañuelito de seda no termina nunca de renovarse, ahora viene impreso por ambos lados. Como curiosidad,. Esta impresión de nueva generación, cuenta una misma historia solo que en francés en el lado multicolor, y en inglés en el lado monocromo.

Una innovación “dos en uno” con la que los responsables de la marca llevaban soñando mucho tiempo. (hace 10 años se decretó que era técnicamente imposible).

Esta innovación técnica extremadamente compleja, aún poco dominada en el mundo de la impresión sobre seda, supone una pequeña revolución cuyo principal reto es mezclar la complejidad de los patrones con la porosidad inherente a la finura de la seda: El reto era que el color no pasara a través de la seda, es decir, exactamente lo contrario de lo que se hacía hasta ahora. Y es que es muy difícil evitar que un tejido tan fino como la seda absorba las tintas por eso hay que emplear tintas bastante secas y encontrar el equilibrio adecuado.

Disponible en cuatro modelos exclusivos – tres para mujeres, uno para hombres – cada uno con un diseño único, el Carré Double Face o Retro Verso se podrá adquirir por 490 euros.

El Carré Double Face “Della Cavalleria x Virginie Jasmin”

Es uno de los más extraordinarios tratados sobre la historia de la equitación. Escrito por Georg Engelhard von Löhneysen, fue publicado en Baviera en los albores del siglo XVII. Esta obra, conservada en la colección Émile Hermès, ilustrada con grabados barrocos, muestra, entre otras cosas, unos trineos alemanes que representan criaturas fabulosas y caballos lujosamente engalanados. Jugando con estos carruajes, la diseñadora rebasa los límites de la extravagancia al juntar cuerpos de caballos y monstruos quiméricos. Y puesto que el año se dedica al juego, con una buena dosis de humor, la autora equipa a uno con una raqueta, a otro con un yoyó o un diábolo, creando así combinaciones visuales dignas de un cadáver exquisito.

El Carré Double Face de Ugo Bienvenu

Este joven diseñador francés, es autor de una serie de cortos de animación realizados para la maison y que presentan a la mujer Hermès. El diseñador se ha inspirado en ella para crear este bonito cómic sobre seda, repleto de humor. La heroína atraviesa París en coche deportivo, a caballo, con patines y en moto acuática. Corta el aire, en todo momento impetuosa e intrépida, mientras de dos golfistas se preguntan: «¿Será una amazona? No, ¡una mujer Hermès!». El dibujo, declinado sobre un carré de doble cara, es un juego de traducción y de coloración: una cara multicolor para la versión francesa y una cara monocroma para la versión inglesa.

El Carré Pani El tiburón pawnee de Kermit Oliver

Este carré retro-verso rinde homenaje a los pawnees, una tribu originaria de las llanuras de Nebraska y Kansas, obligada a exiliarse en las reservas indias de Oklahoma en fin en el siglo XIX. Suntuosamente vestido, Pani La Shar Pawnee sostiene una pipa de la paz tallada figurant un caballo galopante. Su mirada tranquila y su porte altivo expresan la gran dignidad de su pueblo. Calumnias y cabezas de búfalo decoran las esquinas de esta composición, alrededor de la cual corren caballos y jinetes, inspirados en los cuadernos de Karl Bodmer. Las obras de este pintor del siglo XIX siguen siendo un precioso testimonio de la cultura amerindia. Pani La Shar Pawnee es el primer cuadrado imaginado por Kermit Oliver en 1984.

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