La colección Métiers d’art 2019/20 de Virginie Viard presentada en París

¿Quién no ha soñado alguna vez con subir la mítica escalera Art Decó del número 31 rue Cambon de París, para entrar en el apartamento de Gabrielle Chanel, y descubrir este lugar íntimo, lleno de libros y objetos fetiches, antes de asistir a un desfile en la sala de estar, un piso más abajo?

Ayer, 4 de diciembre de 2019, el espíritu del 31 rue Cambon fue recreado en el Grand Palais para presentar la colección Métiers d’art 2019/20 después de transformar su nave en un espacio atemporal. El máximo refinamiento sin demasiados artificios para presentar una colección que mejora los códigos y el aspecto de la marca.

A Virginie Viard le daba pereza hacer las maletas, y embarcar todos sus bártulos en uno de esos largos viajes, habituales para la presentación de las colecciones Métiers d’art. Si algo caracteriza a Chanel es la simplicidad, así que decidió no moverse de París, no había ninguna necesidad.

A Viard le gusta reinventar los códigos de Gabrielle Chanel, y mezclarlos con los de su mentor, Karl Lagerfeld. A la hora de concebir esta nueva colección, Virginie se formuló a si misma una serie de preguntas: ¿qué le gusta a la mujer actual, cómo se lo pondría? El resultado final es una colección con una elegancia emblemática y muy contemporánea que se presenta en combinaciones de pantalones de tweed tan finos que parece que tienen la misma flexibilidad que el punto, chaquetas sastre cortas con bordes redondeados a juego con faldas de cintura baja, con abertura en la parte delantera para liberar el movimiento de las piernas, y, en para marcar la cintura, un fino cinturón de cadenas y perlas.

Estas chaquetas también se pueden llevar con un vestido con un escote asimétrico, unido a un solo hombro. Estos modelos están inspirados en un traje de tweed rosa hecho por Gabrielle Chanel en 1960, con forro de seda en tonalidades negras, azul, rosa y púrpura. Este mismo forro se ha empleado también en vestidos largos de muselina bordados con plumas y, por extensión, a los bolsos.

Hablando de bolsos, los icónicos Boy Chanel y Gabrielle se presentan ahora en tamaño miniatura para que los podamos lucir como si fuesen joyas.

El desfile comenzó con una sucesión de abrigos de cachemir negros, rectos, de doble botonadura y finamente rizados, rodeados de largas cintas de muselina bordadas con espigas de trigo, cintas y cadenas de lentejuelas y perlas.

Espectacular el vestido de encaje negro adornado en el escote con plumas o el de encaje de perlas salpicado de camelias de tul bordado en relieve, adornado con una minaudière en forma de jaula de oro constelada con piedras de strass, (un guiño a la pequeña jaula para pájaros presente en el apartamento de Mademoiselle).

El vestido blanco de raso duquesa, de líneas puras, con capa también era de quitar el hipo; al igual que el vestido de corpiño negro con doble botonadura. Ahora que uno de mis preferidos fue el conjunto confeccionado en encaje color champán, inspirado en el mítico retrato de Gabrielle Chanel fotografiado por Cecil Beaton en 1935, que proporciona al cuerpo una sensual flexibilidad al ajustarse a él como si fuese una segunda piel.

Las camelias creadas por Lemarié se convierten en esculturas y cubren completamente los chaquetones para la noche. Los matelassées de satén con flores y corazones de pedrería se llevan con pantalones de lentejuelas negras.

Massaro ha sido el elegido para fabricar los zapatos bicolor decorados con pequeños lazos de cuero dorado con la puntera negra.

El trigo, las cintas, y las perlas cubren un precioso vestido con corpiño a juego con un abrigo de tul excepcionalmente refinado. Todo este trabajo de bordado ha sido realizado por los maestros artesanos de la Maison Lesage.

El negro y el dorado están muy presentes, pero el rosa aparece como uno de los colores principales de la colección: rosa suave, albaricoque, frambuesa o granate, en el tweed de los trajes o pantalones de falda, pero también en el de los pantalones de tweed.

El tailleur también se reinterpreta en raso rosa fucsia, bordeado de trenzas de tweed de un rosa intenso, la falda, plisada por delante y recta por detrás, impone un aspecto fluido y libre.

Me gustó mucho un vestido largo de gasa de seda con una falda completamente plisada, formando rayas de flores. Todo este despliegue se complementa con brazaletes, plastrones, etc.

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1 Comentario
  • Gg
    diciembre 13, 2019

    Que cantidad de modelos!!!
    Precioso todo!!!!

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