La girolle y las rosetas de queso, un regalo diferente con el que sorprender a mamá

Estaba dándole vueltas a un regalito para el Día de la Madre que no fuera el tradicional ramo de flores, y gracias a una visita al Salón del Gourmet de Madrid que está teniendo lugar esta semana he descubierto una maquinita de la que me he enamorado nada más verla funcionar.

En realidad se trata de un dos en uno, ya que para que la maquinita funcione hace falta empalar en ella un delicioso queso. Un queso suizo llamado Tête de moine que los monjes de la abadía de Sellelay en el cantón de Berna llevan fabricando desde hace 8 siglos con leche cruda, afinándolo después unos 4 meses en un sótano oscuro sobre planchas de madera de abeto que desprenden un aroma inconfundible, para obtener una pasta fina y de textura suave con delicados y sutiles aromas a frutas maduras.

Se trata de un queso más bien raro con denominación de origen desde el 2001. En la actualidad sólo diez fábricas de quesos suizas fabrican este pequeño tesoro de la gastronomía que se sirve cortado con la famosa máquina a la que han bautizado con el nombre de girolle que lo transforman en delicados pétalos – que recuerdan a los de las flores – consiguiendo que se funda en la boca.

La girolle fue inventada en 1981 por Nicolas Crevoisier – un mecánico de Lajoux -, y consiste en hacer girar una rasqueta metálica sobre un eje colocado en el corazón del queso, lo que permite obtener hermosas rosetas o claveles.

Los expertos aseguran que este raspado o raclage como se dice en francés modifica la estructura de la pasta del queso, consiguiendo acentuar su característico aroma. Para conseguir bien el efecto de los pétalos tenemos que rascarlo nada más sacarlo de la nevera.

Esculpir flores en el queso gracias a esta curiosa máquina circular dotada de un cuchillo metálico puede llegar a convertirse en algo hipnótico. Las delicadas corolas de queso resultantes se pueden degustar como aperitivo con un delicioso vino blanco, colocar encima de un buen plato de pasta, decorando un delicioso sándwich o como hacen los franceses, reservarlo para el final de una buena comida para que pueda ser disfrutado durante la sobremesa.

Desde que fue inventada y puesta a la venta, se han vendido ya 2,5 millones de unidades de este aparato de venta en grandes centros comerciales y en los mejores establecimientos especializados en quesos.

Sitio oficial Tête de Moine
Sitio oficial Girolle

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4 Comentarios
  • Teresa
    abril 28, 2017

    Me encanta! la quiero!

    • admin
      abril 28, 2017

      ¡A mi también me ha encantado! Es como una raclette pero mucho más glamourosa, y al estar el queso frío, imagino que resultará también un poquito menos indigesto.

  • Susana P.
    abril 29, 2017

    A mí también me gusta. Ya lo he probado alguna vez, pero ahora me ha encantado la idea como regalo porque las flores son realmente preciosas.

  • Cobre
    mayo 1, 2017

    Precioso, ¡espectacular resultado!

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