La historia de Gabrielle Chanel en los Estados Unidos ahora en un cortometraje que forma parte del Chapter 25 de Inside Chanel

Durante toda su vida, Gabrielle Chanel sintió un gran interés por Norteamérica, tierra prometida donde todos los sueños se convertían en realidad. Los Estados Unidos la convirtieron en todo un icono, en la encarnación por excelencia de una mujer para quien ningún obstáculo, ninguna frontera resultaba inaccesible.

Al igual que ocurrió en otros lugarles, en esta tierra nada se la resistión. Aquí es donde hizo fortuna, solía comentar de forma provocadora.

Su moda, su porte, sus perfumes, su temperamento y su humor picante hicieron que el encanto de Coco Chanel resultase irresistibles a los ojos de los americanos. Las elegantes oficiales del lugar adoptaron sin dudarlo sus sombreros, sus jerséis y sus looks fluidos que liberaban los movimientos dando nacimiento al sportswear.

Acogida como una reina en Nueva York en 1931, inscrita en el Hall of Fame por la revista Vanity Fair ese mismo año, Gabrielle Chanel suscita pasiones e intriga. ¿Quién era realmente esa mujer tan celosa de su libertad, esa conquistadora que gestionaba sus negocios como los más aguerridos hombres de negocios, quién se ocultaba detrás de esta mujer que se atrevía a amar saltándose todos los convencionalismos sociales?

Una autentica avanzada en relación a la época que le tocó vivir. Durante sus primeros días en los Estados Unidos, las entrevistas se encadenaban en su suite del Hotel Pierre, en su honor se organizaron elegantes y sosfisticadas veladas en las que sus modelos se diseccionaron y examinaron con lupa.

Reclamada en Hollywood por el productor Samuel Goldwyn convencido de que era la única diseñadora capaz de destronar el lujo ostentoso a favor del auténtico chic, hasta allí viajó para verse con Greta Garbo. Coco Chanel vistió a las estrellas de la MGM. Poco tiempo después se permitió el lujo de decir que no a los magnates de la industria del cine empeñados en modelar su concepción del estilo.

Gabrielle Chanel eligió lo que quería ser y no iba a renunciar a ello a ningún precio. Después de todo, ¿no era América el país de la libertad? Sin embargo, a pesar de haberle vuelto la espalda a la industria del cine, el Nuevo Continente continuará siendo fiel a Mlle. Chanel durante toda su carrera.

Cuando Francia juzgó con sequedad su regreso al mundo de la moda en 1954, América se rindió a sus pies al declarar que Chanel acababa de crear un guardarropa digno de convertirse atemporal. Más que una moda, una auténtica revolución. Así por lo menos lo publicó la revista «Life».

Dos años antes, en 1952, Marilyn Monroe declaraba que para dormir solo utilizaba dos gotas de Chanel N. 5. Unas declaraciones llenas de picardía que han pasado a la historia y que no han hecho sino acrecentar la fama de Mademoiselle.

El Oscar de la Moda que le fue concedido en Dallas en 1957 terminó de convertir a Gabrielle Chanel en la diseñadora más influyente del siglo. Sus creaciones fueron lucidas por Katherine Hepburn en Broadway, y por Marlene Dietrich – quien las lucía tanto en su vida diaria como en la gran pantalla-, también por Liz Taylor, Jane Fonda o Jean Seberg. Gabrielle Chanel consiguó poner a sus pies la América. Para siempre.

Para descubrir la historia de Chanel, los responsables de la marca han producido una serie de cortometrajes que se pueden ver en el orden que se desee, y que invitan a leer entre líneas. Gabrielle Chanel y los Estados Unidos pertenece al capítulo número 25 de la serie «Inside Chanel». Pero existen otros 24 capítulos para comprender mejor a una mujer, una marca, una visión o los secretos de fabricación contados en un tono casi confidencial.

37
1 Comentario
  • Gg
    abril 23, 2019

    Una gran mujer!!!

Responde

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *