Londres se engalana con la bandera roja y gualda para recibir a los reyes de España

Esta mañana, los reyes Felipe y Letizia han emprendido un viaje de Estado al Reino Unido que durará hasta el próximo viernes 14 de julio. Tras embarcar en el aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid, nuestros reyes volaron hasta el aeropuerto de Luton donde fueron recibidos por una delegación encabezada por el vizconde de Brooeborough.

Para tan importante visita, Dña. Letizia se decantó por un conjunto de dos piezas en color blanco formado por un cuerpo a juego con una falda lápiz modelo Valeti, todo de Hugo Boss. Para accesorizarlo, Letizia Ortiz Rocasolano escogió unos salones de pitón de la firma Magrit, un clutch de Lidia Faro y unas gafas de sol también de Hugo Boss.

Un look acertado por resultar atemporal. Prueba de ello es que ya lo ha lucido, por lo menos, en otras tres ocasiónes. Una en el 2015 y otras dos el año pasado. La reina llevaba el pelo suelto, y se adornaba con sus tradicionales pendientes de 5 brillantes engastados en oro blanco de los que cuelga una enorme perla australiana. Unos pendientes muy parecidos a los que regaló a su madre, que se pueden acortar o alargar.

Después de la lluvia torrencial que los recibió ayer a su llegada al aeropuerto de Luton, hoy el tiempo parece haberles dado un respiro; lo que ha permitido que el príncipe Carlos y su mujer Camila recibieran a nuestros reyes en nombre de su madre, la reina de Inglaterra, y que juntos asistiesen a la espectacular ceremonia de la Horse Guards Parade en St. James Park.

D. Felipe, acompañado por el Duque de Edimburgo, pasó revista a la Guardia de Honor y luego volvió a reencontrarse con Dña. Letizia para unirse a Isabel II y al Duque de Edimburgo y recorrer juntos en dos carruaje la avenida The Mall hasta llegar al Palacio de Buckingham, donde tuvo lugar un almuerzo privado.

El príncipe Felipe iba con la reina Isabel II (vestida de fucsia) en uno, y Dña. Letizia en compañía del duque de Edimburgo en otro. La mujer de Felipe VI hizo honor a la imagen que los ingleses tienen de ella a la hora de vestir sorprendiéndonos a todos con un traje muy veraniego en color amarillo (el color de la amistad) con adornos de encaje en el bajo justo a la altura de la rodilla diseñado por el otro Felipe de su vida (el diseñador Felipe Varela).

El vestido iba a juego con abrigo de verano confeccionado en una tela de piqué imitando al tweed un par de tonos más claros que también llevaba los mismos encajes en macramé que el vestido en el bajo. Contrariamente a su costumbre, y para hacer un guiño a las costumbres inglesas, Dña. Letizia se puso un tocado de rafia de María Nieto, tono sobre tono, adornado con flores y lazos que llevó un poquito ladeado. En las manos, Dña. Letizia llevaba una pochette y un par de guantes del mismo color.

A los dos carruajes reales siguió una comitiva compuesta por otros 5 encabezados por el príncipe Carlos y sus mujer acompañando a las máximas autoridades españolas desplazadas para la ocasión.

Por la tarde, los reyes visitaron una exposición en la Picture Gallery con obras relacionadas con España, pero pertenecientes a la Colección Real inglesa, y acabaron la tarde en Clarence House, residencia del heredero al trono y de su mujer, donde tomaron el y recuperaron fuerzas para el discurso que tuvo que dar D. Felipe en la Royal Gallery (Cámara de los Comunes) delante del Lord Speaker y el resto de parlamentarios, después del cual se ofreció una recepción.

Esa misma noche, la reina ofreció en honor de nuestros reyes un banquete de estado en el palacio de Buckingham para 170 invitados. Letizia volvió a apostar por un Varela en color rojo, con escote bardot, bordado con flores en paillettes y con una glamourosa cola de tul. Para adornarse lució la magnífica tiara Flor de Lis, los espectaculares chatones de brillantes de las joyas de pasar y sus inseparables pulseras de diamantes de Cartier.

Por cierto, la cena fue servida en unos exquisitos bajoplatos de plata repujado con el escudo de armas de los Windsor, y los pasteleros reales crearon preciosos claveles de azúcar en un color rojo reventón como homenaje a una de las flores más genuinamente españolas que crecen en nuestro país, pero en el menú también había trucha asalmonada con hinojo, solomillo con guarnición de judias verdes salteadas y patatas fundentes y ensalada. De postre, tarta de chocolate amargo y frambuesa.

De Kate Middleton hay muy pocas fotografías, y todas son muy malas sacadas de un vídeo, pero se la ve luciendo un vestido de la firma Marchesa confeccionado en encaje de color rosa palo perteneciente a la colección Pre Fall 2017 que ya lució la modelo Coco Rocha en un evento de la firma de joyería Piaget celebrado en Roma.

La duquesa de Cambridge lució también la tiara preferida de Lady Di y un fabuloso bandeau floral fabricado con diamantes y rubíes. Este collar lo recibió su suegra, la reina Isabel II, de sus padres como regalo de bodas pero en su origen fue un regalo de Margaret Greville a la reina madre, y es un diseño de Boucheron que data del año 1907.

Menos mal que esa noche se quedaron a dormir en palacio. Concretamente en la conocida como suite Belga, la misma en la que el príncipe Guillermo y Kate Middleton pasaron su noche de bodas.

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1 Comentario
  • GG
    Julio 17, 2017

    Así da gusto viajar! 🙂

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