Maria Grazia Chiuri se inspira en las amazonas de la antigüedad para su colección crucero Rodeo Dior

Ayer, viernes 25 de mayo, a las 20,30 h en las Grandes Caballerizas del Domaine de Chantilly, Maria Grazia Chiuri presentó su colección de prêt-à-porter Crucero 2019. Una colección a la que ha bautizado con el nombre de Rodeo Dior. Un rodeo sí, ¡pero de un chic fou!

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Para la ocasión, todas las instalaciones del domaine se transformaron en una fiesta de pueblo mexicana decorada con banderines blancos calados, un guiño muy simpático al encaje de Chantilly, uno de los protagonistas indiscutibles de este desfile.

Para recrear los encajes blancos de los vestidos de esta colección crucero 2019, Maria Grazia Chiuri se inspiró en modelos vintage y, en especial, en un cuello procedente de los archivos del taller Potencier Broderies. El motivo original, decorado con flores de algodón, ha sido recreado punto por punto antes de procesarlo mediante un programa informático en el ordenador. La última etapa de esta técnica moderna: se ha recortado minuciosamente para dejar entrever el guipur en transparencia y dar efecto matérico a los volantes de esta creación.

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Al fondo montaron una carpa en forma de tiovivo, como homenaje a la tradición ecuestre del lugar, con cintas tendidas hacia el corazón del albero. Ocho intrépidas amazonas mexicanas conocidas con el nombre de escaramuzas, vestidas por Maria Grazia Chiuri y maquilladas por Peter Philips realizaron un vistoso espectáculo ecuestre a lomos de sus caballos al ritmo del grupo texano Khruangbin que actuó en vivo y en directo mientras las modelos desfilaban alrededor de la arena.

Para la realización de esta colección Maria Grazia Chiuri se ha inspirado en las mujeres charro mexicanas, las mismas que realizan pruebas de rodeo o de charreadas frente al público. Estas intépridas amazonas son como las rejoneadoras españolas, que reivindican el derecho a poder practicar este deporte de riesgo igual que los hombres.

Y como ocurre con el mundo de los toros, la indumentaria que se suele utilizar en estos trances es muy precisa: faldas amplias realizadas con telas tejidas a mano en los telares por manos artesanas, camisas blancas con coloridos bordados, amplios sombreros para protegerse del sol, y cinturones anchos para proteger la zona de los riñones.

Pues bien, la directora artística de las colecciones femeninas de Dior ha reinterpretado toda esta estética como siempre hace, conjugando tradición con innovación. El resultado son propuestas para mujeres que se parecen en algún aspecto aunque son todas diferentes.

Las amplias y extravagantes faldas se combinan con entalladas chaquetas tipo bolero que acentúan el talle. Algunas de estas propuestas han sido confeccionadas en toile de Jouy, solo que en vez de imágenes bucólicas y pastoriles muestra una serie de animales salvajes (tigres, osos, serpientes y jirafas) dibujados con pluma a mano en distintas versiones en los colores tradicionales (azul, rojo y verde) con toques de colores inéditos como el camel o el negro.

Con este tejido reinterpretado se han confeccionado trenchs, faldas, vaqueros y algunos bolsos de esta temporada.

Los encajes, una veces ligeros y otras opulentos, se superponen para formar volantes plisados. En cuanto al calzado que se podrá ver, la Chiuri ha apostado por botines y botas negras de goma que contrastan con faldas de tul de color rojo o de tul superpuesto en tonos empolvados a juego con chaquetas inspiradas en el modelo Bar que se transforman para mostrar un nuevo talante.

El poder de estas mujeres evoca un poco al de esas hermandades femeninas que en los pueblos se reunen en cooperativas para transmitir oficios artesanales en un ambiente de libertad creativa compartida.

Así que Maria Grazia no ha dudado en emplear algunas de las telas, encajes o bordados que se enseñan en estas cooperativas pero reinterpretándolos con la ayuda de todos los medios técnicos y creativos puestos a su alcance en los talleres de Dior.

La imagen de estas amazonas le hizo también pensar en la belleza atormentada de las amazonas de la mitología griega, romana o japonesa. Esto también la llevó a explorar su vestuario. El resultado son chaquetas de algodón japonés que se combinan con pantalones variados, con faldas pantalón y con faldas cuyos plisados recuerdan al modelo Drags.

El modelo Drags era un vestido de tarde de alta costura creado por Christian Dior para la colección primavera-verano 1948. El estilo se completa con el emblemático bolso Saddle – que reproduce la silueta de una silla de montar -, reinterpretado por Maria Grazia Chiuri, una camisa masculina blanca o con rayas, y una fina corbata negra.

La colección también se estructura en torno a diversas alusiones a La casa de los espíritus, primera novela de la escritora chilena Isabel Allende, que retrata a figuras femeninas independientes.

Los sombreros de paja de bordes anchos, realizados por Stephen Jones, se lucen con vestidos blancos, bordados siguiendo los métodos de confección tradicionales, con incrustaciones de encaje que se presentan en versiones gráficas gracias al uso del negro.

Todo el encaje empleado en esta colección es de Chantilly, localidad donde se encuentra las Grandes Caballerizas del Domaine donde se ha realizado el desfile. Una región tan vinculada a la confección de encajes como a la tradición ecuestre francesa, por lo que la localización elegida no puede ofrecer mejor marco para la realización de este desfile crucero.

Al desfile asistieron celebrities de la talla de Arizona Muse quien acudió vestida con un precioso traje blanco hasta el suelo de encaje adornado con un cinturón negro, o Chiara Ferragni con el pelo recogido en un chignon alto como las bailarinas de ballet y enfundada en un preciso traje plateado que nos permitió ver lo recuperada que estaba después del nacimiento de su pequeño Leoncino hace 3 meses.

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