Muere Monsieur Hubert de Givenchy, el diseñador que supo combinar dos cualidades raras: ser innovador y también atemporal

Aunque murió en su casa de París el pasado sábado 10 de marzo a los 91 años de edad cuando dormía, no nos hemos enterado hasta hoy, pues así lo dispuso su compañero Philippe Venet para poderse despedir de él en privado. Tras su desaparición, la Maison Givenchy ha querido rendir homenaje a su fundador, Monsieur Hubert de Givenchy, una figura clave en el mundo de la alta costura francesa, símbolo de la elegancia parisina desde hace más de medio siglo.

Aún hoy, su enfoque de la moda y su influencia continúan. Desde su primera colección de alta costura en 1952, Hubert de Givenchy defendió el principio de la separación con diferentes modelos de faldas y de tops que podían asociarse y combinarse los unos con los otros confeccionados en algodón ligero, en organdi o en popeline de algodón. Dos años más tarde, se convirtió en el primer diseñador que lanzó una línea de lujo de prêt-à-porter.

Ese día, este diseñador hizo una primera demostración de lo que se dió en llamar la democratización de la moda al aliar la fantasía con el clasicismo para dar vida a un look tan chic como relajado. Un año más tarde, en 1953, Givenchy conoció a Cristóbal Balenciaga y también a Audrey Hepburn.

También revolucionó la moda internacional creando siluetas atemporalmente elegantes para Audrey Hepburn, su amiga y musa durante más de cuarenta años. “Llegó a mi vida de una manera encantadora”, contó el propio Hubert de Givenchy en el Museo del Encaje de Calais en 2017. La reunión tuvo lugar gracias a un amigo mutuo que quiso presentarle a la Srta. Hepburn. Mientras que el diseñador esperaba dar la bienvenida a la actriz Katharine Hepburn, quien se presentó fue una joven Audrey vistiendo unos vaqueros y una marinière para pedirle que diseñase los trajes que iba a lucir en la película “Sabrina” de Billy Wilder. Audrey fue la primera actriz en prestar su rostro para el lanzamiento de un perfume.

Quien se convirtió en su auténtico mentor fue Cristóbal Balenciaga a quien Givenchy admiraba desde que era muy joven. Coincidieron por casualidad en Nueva York, y desde entonces empezaron a frecuentarse. En 1959, Givenchy incluso trasladó su boutique para situarse en frente de la de Balenciaga en la avenida George V, y nunca dejó de poner en práctica los sabios consejos del modisto español: la ropa resulta indispensable, pero es también y sobre todo una forma, una tela. Es importante que se pueda mover, casarse con el cuerpo sin artificios que puedan ir en contra de la tela. Esta maravillosa relación duró 20 años, hasta la muerte de Balenciaga en 1972.

Hubert de Givenchy se retiró en 1995, siete años después de vender su marca al grupo LVMH, después de 40 años dedicado a la moda. A partir de entonces se dedicó al mundo de la subastas convirtiéndose en el presidente de Christie’s, aunque no perdió su gusto por el dibujo. Monsieur de Givenchy se lamentaba diciendo que ya no había moda sino modas. Su obra sigue siendo tan relevante hoy como entonces. Su partida deja un gran vacío en la casa y en el mundo de la moda.

Bernard Arnault, presidente y consejero delegado del grupo LVMH al que pertenece Givenchy en la actualidad ha querido hacer unas declaraciones para expresar que le entristecía profundamente el fallecimiento de Hubert de Givenchy. Monsieur de Givenchy proporcionó a su casa de alta costura un lugar especial entre los diseñadores que finalmente establecieron París en la cima de la moda mundial a partir de la década de 1950 en adelante.

El Presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, también ha querido destacar el talento del creador: “Francia pierde un maestro. Maestro de la elegancia, de la creación, de la invención. Maestro de su cultura y embajador de este espíritu de libertad y audacia. Gracias a artistas como Monsieur Hubert de Givenchy Francia brilla en el mundo”.

Hubert de Givenchy fue una gran personalidad del mundo de la alta costura francesa y un caballero que simbolizó el charme y la elegancia parisinas durante más de medio siglo. ¡Le echaremos mucho de menos! D.E.P.

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