Visita a Irlanda de los duques de Sussex entre mucha expectación y grandes medidas de seguridad

Esta tarde, sin tiempo casi para cambiarse de ropa, el duque y la duquesa de Sussex han puesto rumbo a Irlanda para cubrir la que será la primera visita de la pareja al extranjero. Los Sussex han llegado a Dublín para una visita relámpago que durará apenas 24 horas.

A su llegada, les estaban esperando un gran número de periodistas, fotógrafos y cámaras acreditados para cubrir la Royal Visit Ireland, lo que prueba el gran interés y simpatía que suscita la pareja.

Siguiendo el ejemplo de Su Graciosa Majestad que se vistió de verde en el 2011 para visitar Irlanda, Meghan Markle también ha bajado del avión luciendo un conjunto formado por dos piezas de color verde carruaje de la firma Givenchy. Un encantador guiño a St. Patrick, patrón de Irlanda.

La falda lápiz llevaba bolsillos con solapa con botones 4G negros y dorados efecto vintage en los laterales, a juego con unos salones de ante color camel, y con un bolso de estilo Midi Tote de la firma Strahberry. Al seguir con el recogido de esta mañana hemos podido comprobar que a Meghan le ha dado tiempo a cambiar sus pendientes de brillantes Cartier por estos otros de la firma Vanessa Tugendhalf formando tréboles de cuatro hojas (¡esta chica nunca da puntada sin hilo!)

Nada más llegar, los Sussex visitaron la sede del Taoiseach y mantuvieron una reunión privada con el primer ministro irlandés Leo Varadkar; después de lo cual se dirigieron hacia la residencia del embajador británico Glencairn para una recepción que iba a celebrarse en los jardines de la embajada.

Durante esta fiesta, la pareja – después de los habituales discursos de bienvenida – departieron amigablemente con los invitados a la recepción. Personas involucradas con el mundo de las artes, los deportes, el ejército y la empresa social. ¡Una mezcla curiosa e interesante!

Meghan se cambió por tercera vez de ropa en el día de hoy. Para disfrutar de la Summer Garden Party optó por un traje de tirantes sin mangas de color negro ajustado a la cintura con un cinturón ancho con hebilla de la misma tela que el vestido. Un modelo de la diseñadora Emilia Wickstead – la misma que protestó diciendo que el vestido de boda de Meghan diseñado por Givenchy era un calco de unos de sus diseños. El caso es que Meghan, harta ya de estar todo el día con el pelo recogido, se soltó la melena.

Como complementos Meghan eligió un clutch rígido de satén negro con cierre joya, los salones adornados con mariposas en el talón de Aquazurra que estrenó el día que acompañó a la reina en tren, y unos favorecedores pendientes modelo Amulette de Cartier.

Por motivos de seguridad se desconoce dónde pasarán la noche Harry y Meghan, pero los lugares que parecen más adecuados podrían ser Glencairn House en Leopardstown (la residencia oficial del embajador) o Farmleigh en el parque Phoenix (casa museo de la ciudad de Dublín).

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